sábado, 14 de abril de 2012

Familia.


Si, tras tropecientas entradas, me acuerdo de ustedes, como de costumbre, tarde. Siempre he sido el viajero silencioso de mi familia hasta hace un par de años. Era el chico diez, estudiante perfecto, educado, todo un señorito que cualquier madre o padre soñaría tener, pero sin embargo, nunca me dejé querer, nunca quise ser el niño mimado. Y si, no me arrepiento en absoluto, nunca me ha gustado ser un niño rico, es más, nunca me ha hecho falta grandes cosas para divertirme, simplemente me conformaba con cosas sencillas, baratas, cosas que para mi adquirieron mucho más valor que el mejor de los Iphone, Ipad, y todas esas tonterías por las que los adolescentes como yo se flipan hoy en día. Y sin embargo, me da asco pensar que para otros chicos, yo soy ése niño rico que tanto critico.
Pero a pesar de todo eso, mi familia siempre ha estado ahí, tanto en los momentos en los que todos están, como en los que no hay nadie, ellos, con el más sincero "¿qué tal, "Yery"? que te puedas encontrar en el mundo, se preocupan por mi y me sacan una sonrisa de la chistera como pocos lo hacen. Siempre mi padre me hará rabiar con sus continuos golpecitos molestos en la rodilla, puede que yo saliera en eso a él, pero en mi caso bajo la barbilla. O simplemente se picará como en un auténtico combate psicológico en cualquier tipo de problema, fracción, pregunta, deporte,.. en absolutamente todo. Es una persona a la que no le gusta perder a absolutamente nada, a quién me recordará. Es el mejor padre que yo he podido tener.
Mi madre me mostrará cualquier tipo de mueca graciosa y siempre me amenazará con cualquier cosa que sabe que me duele, aunque sabe perfectamente que no sería capaz de hacer lo que dice, ella, sin embargo, no le gusta verme entrenar, ni jugar, siempre me dice que cada golpe que me dan es como si ella también lo recibiera, y eso no le gusta. Creo que si supiera de mi continua lesión en mi rodilla no me dejaría jugar a fútbol, o al menos me amenazaría con ello, no creo que me quite lo que más amo en el mundo, creo que nunca lo haría. Ella, es como yo, transforma su vida cotidiana en una auténtica y continua guerra de la que siempre sale vencedora.
Y el pillo, el guaperas, siempre con esa sonrisa desafiante de galán estampada en su cara. Siempre nos estamos peleando, por todo, hasta por un pin, pero sin embargo, siempre terminamos riéndonos de nosotros mismos, siempre jugamos a fútbol juntos, siempre nos hacemos las mayores trastadas el uno al otro, siempre intentamos estar juntos. Él es mi reflejo, pero no ése del que me quiero desprender, él es el reflejo de todo lo que le he intentado enseñar, de mi y su manera de hablar, de casi todo, excepto por esos ojazos verdes que envidio.
Si, esta es mi extraña familia, y si, no será la familia perfecta, pero para mi, lo es. Creo que no me imagino algún día de mi vida en el que sepa que alguien de ellos no estarán a mi lado, sería totalmente desastrozo, y muy doloroso.
Y recién leído esto que he escrito, lo primero que se me pasa por la cabeza es el deseo de ser un día ése padre tan maravilloso que tengo, y sentirme orgulloso de mis hijos, preguntarles cómo se encuentran, enseñarles a jugar a fútbol, ayudarles con sus deberes, y todo eso, junto a una esposa maravillosa, que siendo sinceros, desde ahora espero que seas tú.

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