
Eso es lo que me juego mañana, todo o nada. Mañana es el partido de la liga, es el partido más importante que hemos jugado, es una prueba difícil. Y, como de costumbre, estoy nervioso, nervioso como mi mejor amigo, el patito Lucas, aunque lo niegue. Y es lo que pasa cuando uno está muy nervioso, se cierra el estómago. Pero no pasa nada, repondré energías.
Mañana no vale otra cosa que ganar, como todos los partidos a partir de ahora, hay que ganar, ganar y ganar. Ya lo hemos demostrado, al menos, jugando a fútbol somos los mejores, pero por lo que se ve, bien saben que el "anti-fútbol" no se nos da muy bien, porque no damos patadas, ni perdemos tiempo, ni hacemos señas que molestan a nuestros rivales,... Claro que nosotros no somos así, y no tenemos porqué serlo.
Mañana es un Barça - Madrid, un partido en el que se juega el título de Campeón de Tenerife, y es otra oportunidad para demostrar, tanto colectivamente con mi equipo como individualmente, que todos esos que van a la selección y que mañana estarán frente a frente conmigo, no pueden conmigo, los desquiciaré de nuevo, y acabarán agarrándome o haciendo algo para impedirme jugar, pero no, eso no impedirá que ganemos, no.
Mañana es el día perfecto para hecer lo que últimamente se ha convertido en un ritual. Entraremos al vestuario, como chicos silenciosos, y una vez allí, mientras estemos desnudos y cambiándonos, empezaremos a vacilar y a gritar y cantar hasta que nos oigan desdela otra punta del pabellón y venga nuestro entrenador a callarnos, o a intentarlo, y saldremos a calentar con caras que pueden matar, tiraremos a puerta con toda la fuerza del mundo y entonces habrá un silencio tremendo. Y "uno, dos y tres, Santa Úrsula" nuestro grito de guerra que finaliza con nuestro ritual. Y entonces, empieza el partido, y ganamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario