Quizás me gusta el fútbol por muchas más razones de las que creía. Creo que al menos, cuando juego y compito sé con quién me estoy enfrentando, veo quien está enfrente. Y no, no es xenofobia, miedo a lo desconocido, no "piedrín". Simplemente, allí no compito contra cosas que no puedo tocar, contra las cosas invisibles que dañan más que cualquier holocausto. Porque, ¿acaso podemos luchar contra la crisis, las personas que venden droga o contra la mismísima muerte? No, desgraciadamente no se puede. Así, de alguna manera, me siento bien cuando conozco mi rival, cuando realmente puedo hacerle frente, de otra forma, empezaría una lucha por algo que dezconozco, una lucha que terminaría siendo contra mí mismo.
Sea como sea, el fútbol simboliza muchas más cosas que un balón y patadas, al menos, para un iluso como yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario