Y por fin llega el día en que a uno le dan su premio. El día en que, por fin, valoran tu esfuerzo, tu entrega, tu garra, y cada una de las gotas de sudor que entregas para conseguir algo tan complicado, por querer cumplir un sueño.
Hay que hacer una de esas valoraciones que me hago tan a menudo a mi mismo. ¿Qué ha cambiado? Supongo que ya no soy aquel de hace unos años, aquel chico más regordito y más torpe, aquel por el que nadie hubiese dado un duro. Ahora soy otro. He cambiado mi físico. Ya no soy tan torpe, no soy tan "grueso" y tengo algo que antes no tenía: pundonor. Ahora soy capaz de darlo todo por aquello que quiero y me entrego si es necesario. Pasé de ser el hazmereir a ser un chico con una mentalidad ganadora.
Cambié la torpeza por agilidad y la lentitud por una velocidad que según muchos "me define". Y todo eso lo he hecho para conseguir ser futbolista, para ser alguien en este maravilloso deporte. Y mañana empezará todo, mañana, yo, un chico de apenas 16 años, intentará aprovechar la oportunidad que ganó en los campos de fútbol frente a personas mucho mayores que él, y quizás más fuertes. Pero hoy no. Hoy no hay temor, no hay miedo por el rival, lo único que hay es un puño apretado lleno de ganas de demostrar lo que vales, de sacar de dentro lo mejor de ti, y eso, eso es lo único que hace que uno consiga lo que se propone, darlo todo en cada momento.
Para muchos todo esto será una simple tontería, puede que para ti también, algo que solo un pesado como yo escribiría, pero aprendí que cuando se luchan por las cosas que quieres, se pueden conseguir si lo hacemos de verdad, y aunque no es para nada seguro que consiga cumplir mi sueño, porque es muy complicado, lucharé al máximo para lograrlo y daré lo mejor de mi para ello.

No hay comentarios:
Publicar un comentario