Bueno, y después de un año lleno de altibajos, de "Mathews", y también de felicidad, llega el 2013. En realidad nunca quise que llegase, me he dado cuenta de que me parezco más a ti de lo que yo mismo creo, y que poco a poco intento comprender cosas que antes no hacía.
Supongo que hace tiempo que soy yo el que quiero coger ese mando que controla esa maravillosa televisión donde pasa el tiempo a toda ostia, sin esperar por nadie, y darle al botón de "pause" para que todo se detenga. ¿Sabes? Lo creas o no, fui feliz. Feliz de estar contigo y sentirme el chico más afortunado del mundo, quizás no por tener a mi lado a esa chica ideal que todos los chicos tenemos en la cabeza en forma de juguete que nos follamos continuamente. No. No es así. Era y soy feliz por estar al lado de la chica que yo quiero, y para mí, eso fue lo mejor que me ha pasado. Mejor que todos los balones del mundo. Aunque ellos permanezcan siempre.
Ahora soy yo el que tiene miedo y temor, miedo a perderte. Jamás en mi vida pensé que me podría pasar esto, que podría hacer estas cosas que hago, que podría querer así. No sé. Para mí todo esto fue y es diferente. Todo. Desde que nos empezamos a conocer, hasta que me permitas algún día recorrer cada centímetro de tu cuerpo, es diferente contigo. Contigo soy feliz. Y ese es el mejor regalo que me pudieron dar estas navidades, ser feliz a tu lado. Ser feliz acariciándote, besándote, bailando, bromeando... ser felices juntos.
Pero no más recuerdos, no más mirar a lo que pasará, porque lo afrontaremos juntos. Supongo que si ambos queremos, tenemos un bonito presente, tenemos un 2013 que empezamos juntos. Bailando juntos. Y dure lo que dure, quiero que sea genial. Tan genial como aquella noche, imprevista y genial. Porque, no sé lo que piensas tú de ella, o cómo te sentiste ,pero para mí fue maravilloso, fue una clase sin pizarra, sin lápiz, sin papel, sin nada. Nada excepto los sentimientos de dos adolescentes, una linda pareja de lagartos y gigantes.
Nunca me arrepetiré de nada, aunque duela más luego, no me arrepentiré de ningún beso, ni de ningún baile, ni de ningún recuerdo. Es más, si es por mi, compraría miles de baúles más donde poder guardar miles de recuerdos, de noches y de besos más juntos. Recuerdos que prometo, que algún día después de que te vayas, volverán a ser un presente maravilloso y eterno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario