Después de tanto trabajar, después de tanto recuperarse, después de tanto esperar, después de tanta envidia al ver a los chavales jugar, estoy aquí de nuevo. Y no quiero que esta maldición siga así conmigo. No. No hay maldición. No quiero pensar que la hay. Solo quiero pensar que esta tarde volveré a correr a tope, volveré a estar al 100 %, y no pasará nada. Llegaré a casa cansado. Pero no lesionado.
Una vez el mejor padre del mundo entero me dijo que soy como una especie de gladiador. Al principio, nunca supe porqué. Sólo me reí, sólo supe pensar en un gladiador con espada y escudo. Pero no me di cuenta de lo que me quiso decir.Creo que ya lo sé. Creo que se trata de que intento no darme por vencido nunca, de que siempre lucho. Siempre me intento superar, desde una carrera, hasta las cosas más complicadas que existen, siempre lucho.
No era así de rápido. No era así de resistente. Pero poco a poco, con el trabajo diario, con la voluntad de la ilusión de un sueño que, si, es complicado. Es muy difícil. Pero sigo. Con todo eso, he logrado mejorar. He logrado que la locomotora no haga que me canse. O no tan fácil. Y eso ya es algo. Ya es un paso del largo camino que emprenden tus sueños.
Supongo que me daba igual ser el más rápido o el resistente de la clase, o uno de los que más. Para mi, lo verdaderamente importante de eso, es que ya superé otra lesión, otro problema, escoyo, obstáculo,... como quiera llamarlo. En el fondo estaba desilusionado porque parecía que nunca volvería a estar bien. Quería que llegase el día en que pudiese volver a jugar "mi fútbol" de nuevo. Y al fin llegó.
Y por eso hoy estoy feliz, feliz al saber que todo se puede solucionar, todo se puede superar.

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