sábado, 23 de febrero de 2013

Impotencia.

  Porque es así como me siento en estas situaciones. Me siento impotente, inútil. Porque,¿qué puedo hacer yo para evitar eso? Nada. La muerte es algo inevitable nos guste o no. Me hubiese gustado cambiar las cosas para que no se te borre esa hermosa sonrisa de tu, redundancia aquí mismo, hermosa cara. Pero una vez me dijiste que siempre no se podría estar bien.

 Una vez alguien me escribió en una humilde nota: "Eres una de las personas de las que estoy recibiendo el apoyo que necesito". Leída el 10 de diciembre de 2011 nada más llegar a casa de una escuela donde pasé la noche. Esa nota ha viajado conmigo siempre junto a mi cartera. Siempre he querido cumplir esa nota. Siempre he querido apoyarte en todo, me siento mal, horriblemente mal si no lo hago. En el fondo no sé cómo explicarlo, pero es así. Es como si quisiese crear una burbuja protectora llamada Yeray que llenase tu vida de alegría y felicidad que no salgan nunca y a su vez no dejase entrar a nuestros enemigos tristeza, destino y separación.

  Si bien odio que me vean llorar o algo, hay algo que odio muchísimo más: que llores tú. Es como partirme el alma en dos. Me derrito por dentro cuando te veo así y me dan ganas de matar a lo que sea que te hizo eso. Sonará a sádico todo esto. No lo niego después de oir algo como "Chocolaaaaate" de algún que otro lagartito en plan soy un goloso/a. Pero yo, lo llamaré tarea, porque es mi tarea, ¿acaso los ángeles de la guarda no nos protegen y cuidan siempre?



El abrazo más grande del mundo directo de mi habitación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario