sábado, 1 de febrero de 2014

18.

         
                    Son las 12 de la noche del 2 de Febrero de 2014. Estoy despierto. Si, despierto como casi tantas noches atrás durante estos últimos meses. Pero con la diferencia de que estoy despierto y feliz. Hoy cumple años la niña de mis sueños, Caroline. Cumples años y, a pesar de que nunca es la misma cifra, esta quizás es especial: 18 años.

                     La de cosas que te tienen que pasar por la cabeza a mil por hora cuando piensas eso. Me jugaría un brazo, la pierna no porque quiero jugar a fútbol, a que en el fondo de todo te da miedo. Si, te dan miedo las responsabilidades. O al menos eso creo. Te da miedo fallar. Fracasar. Con los 18 te llegan en un paquete conjunto muchas cosas, entre ellas, tu futuro. Si, esa pregunta que siempre evitas con tanta facilidad, esa que te hacemos todos y que ni siquiera tú te has podido contestar: ¿Qué quieres ser de mayor, Natasha?


                     Pum. Se derrumba una casa de inseguridades y miedos en tu interior. Una casa en la que Yeray intenta disfrazarse de pilar a menudo para intentar no solo guiarte, sino comprenderte. Eres una chica difícil, ¿lo sabes? O, ¿debería decir mujer? No sé, me considero una especie de padre-raro que a pesar de que crezcas te sigue viendo como una niña a la que hay que cuidarla y mimarla hasta el fin.

                   
                      Al menos no todo es tan difícil. Tenemos las matrices. Y junto con las matrices me viene al cuerpo la inmensa alegría que me da pensar que realmente has cambiado desde aquel 9/10/11(no quiero debates por las fechas) de  Diciembre de 2011. Si, estás aquí. No nos olvidemos de eso. Es un detalle importante. Muy importante. Estás aquí sin tu familia, viviendo en casa de tu mejor amiga y lejos de tus parientes. Y eso, eso amiga mía pesimista que se pone por los suelos a la mínima oportunidad, solo significa una cosa: tomaste una de las decisiones más importantes y difíciles de toda tu vida. Y eso significa muchas cosas, muchas como que poco a poco los "como tu quieras" se pueden ir cambiando en la chica llamada Natasha que no es tan tímida, que no tiene tanto miedo, que deja huella.

                   
                      Envolviendo las velas de los 18 años, viene otro de los temores de la señorita Martín: su extraña relación con Yeray. Porque claro, hasta el momento todo ha ocurrido a escondidas, sin tomar muchas responsabilidades o sin, como dirías, "hacerlo oficial"; pero es que Yeray me mete más presión, quiere que ponga de mi parte, que equilibre la balanza, de la que estoy harta de oirlo hablar. Por si fuese poco, me hace sentir mal en su casa, me rapta de mi propio hogar y habla de mi culo a todas horas como si le perteneciese o algo, no sé qué se cree.

                  

                       A pesar de todo, se me paraliza el corazón con la idea de que tarde o temprano tendré que afrontarlo. No sé si seré capaz de dar ese paso. Es mi primera vez, no te enteras, ¿Yeray? Esto es muy difícil para mi, ten compasión. Pero, ¿y si lo decepciono? ¿si se cansa de mi? "Lloro".


                       Y es ahí en ese momento donde me robé tu mando maravilloso y le di a "stop" por un instante. Ahí donde me doy cuenta de que realmente tienes razón, de todas las veces en las que te pongo entre la espada y la pared. Ahí donde el chico que según alguna rusa canina se ha convertido en Hulk, levanta la casa en la que hacía de pilar y viene a decirte que todo estará bien. A seguir siendo ese apoyo incondicional del que me hablaste una vez, o al menos, a intentarlo como mejor pueda.


                        Estaré siempre a tu lado. Siempre. Siempre que me quieras, ahí estaré. Quiero que poco a poco sigas cambiando, dejes de ser tan tímida, y te pongas unos tenis con los que puedas dejar una huella más profunda en los demás (Chiste mu' malo). Pero poco a poco. Estaré siempre que me necesites.


                          Disfruta de estos 18 años al máximo, te haces mayor y me encanta poder compartir eso a tu lado, porque yo también me hago mayor. Muchas felicidades, Caroline. Te lo desea el  chico que algún día se casará contigo, y no te lo juro porque yo soy de prometer.



                  

                                               Felices 18, de todo corazón.



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