viernes, 27 de diciembre de 2013

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Me partieron por la mitad.

Soldadito de plomo.

                ¿Y si es verdad? ¿Y si realmente vuelves, si realmente volvieses para quedarte en 2014? Desde luego, sería la mejor noticia que me han dado en toda mi vida. Porque desde que me lo empezaste a decir, desde que un rayo de luz entró asustadizo por mi oscuridad, una voz dentro me dice que no me haga ilusiones. Quizás sea esa voz a la que algunos llaman "experiencia", esa que se basa en lo que te ha ocurrido. Sinceramente, no me quiero llevar otro "chasco". Me encantaría pensar que estarás aquí en breve, y que todo volverá a ser como antes, o mejor quizás. Que volveré a ser el chico detallista y enamoradizo que era, pero no me quiero llevar más golpes. Voy con "pies de plomo", no quiero apresurarme a propagar la noticia, ni siquiera quiero creérmela. Sé que si en algún momento las cosas se tuercen y por cualquier circunstancia no puedes volver, romperían mis ilusiones por completo, sería como un jarro de agua fría. Por eso, prefiero sorprenderme, antes que desilusionarme. Nunca mejor dicho, quiero "dejarme sorprender". Aún así, hay un atisbo de esperanza en mi sonrisa, una chispa en mis ojos, algo que ha cambiado  a mejor por primera vez desde hace mucho tiempo. 


       
                                             Te estoy esperando. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Lost.



            Deambulo de un lado para otro. Entro. Salgo. Entro. Salgo. Mi vida se ha convertido en un reloj aburrido que tiene sus planes hechos y planificados. Me encuentro en sitios, como en la banda, donde nadie me quiere por lo que soy, donde, como en la banda, ni siquiera saben quién soy. Donde solo soy un clarinete, uno más, un robot, una máquina de música que no tiene corazón. Allí no le importo a nadie. No consigo encontrar mi lugar en ningún lado, no solo ahí. Llego a mi casa. No hay nadie.Un silencio absoluto, infernal. El silencio de los perdedores. De los que no son felices. De los que están siempre solos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Feliz aniversario, preciosa.

                    Prácticamente dos años. Dos años desde aquella noche maravillosa, desde aquellas ingenuas palabras que nunca pensaron en qué depararía todo. Porque han pasado muchas cosas, buenas y malas, desde entonces. Sin embargo, cómo ha cambiado todo, ¿eh?

                     Me gustaría que todo volviese a ser como antes. Que la oscuridad que nos envuelva no sea la que nos ha deparado este destino. Que el Sol nos alumbre con fuerza, que nos durmamos juntos, como deberíamos estar siempre.

                       Sin embargo no es así. Ahora me invade la oscuridad del silencio, de la tristeza, de la soledad. Me alumbran las luces de un árbol de navidad que intenta alegrarme la cara sin conseguirlo. Ahora no vale siquiera la pena tener miedo a mirarme a los ojos, porque están rotos. Rotos de buscar en la penumbra una mano conocida por todo mi cuerpo que le de algo de calor en estas noches tan frías y duras.

                      Pero quizás no sea tan diferente. Al fin y al cabo sigues siendo esa niña con ilusiones de la que me enamoré. Esa tan guapa que daban ganas de besar y besar hasta el fin de los segundos de los minutos de las horas de cada noche que pasamos juntos. Esa niña que le daba sentido a mi vida, que hacía de mi el mejor. Quizás no esté todo tan perdido.


            


                                                        I miss u', Caroline.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Amargo.

            Las horas pasan a través del cristal de la ventana, de ese en el que me escondo hoy, como cualquier otro fin de semana. El tiempo pasa y pasa silenciosamente, casi tanto como las lágrimas. Porque las lágrimas no hacen ruido, no molestan, no estorban, simplemente, caen. Caen lentamente, sin prisa, dejando tras de sí un camino húmedo en mis mejillas.

             Todo es demasiado frío en mi. Demasiado. Mis palabras, mis gestos, mi humor. Soy otra persona amargada. Otra persona que no puede ser feliz. No quedan muchos rastros de aquel Yeray que amaba su vida a tu lado, de ese que podía sacarte una sonrisa con cualquier tontería. Estoy más solo que nunca. Y peor aún, silencio.

              Es terrible tener la sensación de estar absolutamente solo y en silencio. Porque aquí no se oye nada, mi casa está sumida en tinieblas, solo estoy yo adentro, y seguirá así. No pienso levantarme a abrir la puerta si suena el timbre porque no serás tú, no sé cómo interrumpir este silencio tan grande que día a día me invade por dentro.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Y por un momento,

tan solo por un momento, me gustaría desaparecer. No existir. No estar aquí. No estar en ningún lado. No ser Yeray. Ser simplemente alguien que mira desde afuera, sin participar, sin sufrir, sin sentir. Porque, es así como me siento, o mejor dicho, como no me siento. Soy, sin duda alguna, el Yeray más frío que he visto en mi vida, uno al que no le importa nada. Siento como si me hubiesen apuñalado y me estuviese desangrando poco a poco, como si alguien tuviese mi muñequito budú y me estuviese llenando de agujas hasta verme en lo más bajo en lo que puedo convertirme. Soy un fantasma que vagabundea por ahí cabizbajo, infeliz, frío. Soy una sombra demasiado oscura para llegar a ver la luz. Soy un fantasma triste, muy triste.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Y

mientras todos siguen su curso, mientras todos siguen su vida con normalidad, yo soy una flor marchita en la tumba de un recuerdo.