domingo, 8 de diciembre de 2013

Feliz aniversario, preciosa.

                    Prácticamente dos años. Dos años desde aquella noche maravillosa, desde aquellas ingenuas palabras que nunca pensaron en qué depararía todo. Porque han pasado muchas cosas, buenas y malas, desde entonces. Sin embargo, cómo ha cambiado todo, ¿eh?

                     Me gustaría que todo volviese a ser como antes. Que la oscuridad que nos envuelva no sea la que nos ha deparado este destino. Que el Sol nos alumbre con fuerza, que nos durmamos juntos, como deberíamos estar siempre.

                       Sin embargo no es así. Ahora me invade la oscuridad del silencio, de la tristeza, de la soledad. Me alumbran las luces de un árbol de navidad que intenta alegrarme la cara sin conseguirlo. Ahora no vale siquiera la pena tener miedo a mirarme a los ojos, porque están rotos. Rotos de buscar en la penumbra una mano conocida por todo mi cuerpo que le de algo de calor en estas noches tan frías y duras.

                      Pero quizás no sea tan diferente. Al fin y al cabo sigues siendo esa niña con ilusiones de la que me enamoré. Esa tan guapa que daban ganas de besar y besar hasta el fin de los segundos de los minutos de las horas de cada noche que pasamos juntos. Esa niña que le daba sentido a mi vida, que hacía de mi el mejor. Quizás no esté todo tan perdido.


            


                                                        I miss u', Caroline.

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