sábado, 23 de noviembre de 2013
Y por un momento,
tan solo por un momento, me gustaría desaparecer. No existir. No estar aquí. No estar en ningún lado. No ser Yeray. Ser simplemente alguien que mira desde afuera, sin participar, sin sufrir, sin sentir. Porque, es así como me siento, o mejor dicho, como no me siento. Soy, sin duda alguna, el Yeray más frío que he visto en mi vida, uno al que no le importa nada. Siento como si me hubiesen apuñalado y me estuviese desangrando poco a poco, como si alguien tuviese mi muñequito budú y me estuviese llenando de agujas hasta verme en lo más bajo en lo que puedo convertirme. Soy un fantasma que vagabundea por ahí cabizbajo, infeliz, frío. Soy una sombra demasiado oscura para llegar a ver la luz. Soy un fantasma triste, muy triste.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Y
mientras todos siguen su curso, mientras todos siguen su vida con normalidad, yo soy una flor marchita en la tumba de un recuerdo.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Let me sing for you.
Buscamos una frase perfecta, una canción o un personaje que se asemeje con nosotros, con el que nos representamos, o incluso la melodía y las letras que describen a la perfección cómo nos sentimos en cada momento. Sin embargo, la mejor canción es la que está compuesta por sueños y sentimientos bonitos y maravillosos, por ilusiones y razones por las que vivir y seguir adelante. Y esa canción, cuando miremos esta etapa de allá arriba, de la parte más asquerosa y repugnante de ser adultos, nos recordará todo lo que fuimos, y porqué somos como somos.
lunes, 29 de abril de 2013
Y así es.
Nos pasamos toda nuestra vida buscando ese algo que nos cambie la vida, esa chispa que nos hace falta para ser felices; y cuando nos damos cuenta de que aquello que buscamos ha estado al lado nuestro todo este tiempo, piensas que has malgastado algo que no recuperarás nunca más: un tiempo que vale su peso en oro.
sábado, 9 de marzo de 2013
sábado, 23 de febrero de 2013
Impotencia.
Porque es así como me siento en estas situaciones. Me siento impotente, inútil. Porque,¿qué puedo hacer yo para evitar eso? Nada. La muerte es algo inevitable nos guste o no. Me hubiese gustado cambiar las cosas para que no se te borre esa hermosa sonrisa de tu, redundancia aquí mismo, hermosa cara. Pero una vez me dijiste que siempre no se podría estar bien.
Una vez alguien me escribió en una humilde nota: "Eres una de las personas de las que estoy recibiendo el apoyo que necesito". Leída el 10 de diciembre de 2011 nada más llegar a casa de una escuela donde pasé la noche. Esa nota ha viajado conmigo siempre junto a mi cartera. Siempre he querido cumplir esa nota. Siempre he querido apoyarte en todo, me siento mal, horriblemente mal si no lo hago. En el fondo no sé cómo explicarlo, pero es así. Es como si quisiese crear una burbuja protectora llamada Yeray que llenase tu vida de alegría y felicidad que no salgan nunca y a su vez no dejase entrar a nuestros enemigos tristeza, destino y separación.
Si bien odio que me vean llorar o algo, hay algo que odio muchísimo más: que llores tú. Es como partirme el alma en dos. Me derrito por dentro cuando te veo así y me dan ganas de matar a lo que sea que te hizo eso. Sonará a sádico todo esto. No lo niego después de oir algo como "Chocolaaaaate" de algún que otro lagartito en plan soy un goloso/a. Pero yo, lo llamaré tarea, porque es mi tarea, ¿acaso los ángeles de la guarda no nos protegen y cuidan siempre?

El abrazo más grande del mundo directo de mi habitación.
Una vez alguien me escribió en una humilde nota: "Eres una de las personas de las que estoy recibiendo el apoyo que necesito". Leída el 10 de diciembre de 2011 nada más llegar a casa de una escuela donde pasé la noche. Esa nota ha viajado conmigo siempre junto a mi cartera. Siempre he querido cumplir esa nota. Siempre he querido apoyarte en todo, me siento mal, horriblemente mal si no lo hago. En el fondo no sé cómo explicarlo, pero es así. Es como si quisiese crear una burbuja protectora llamada Yeray que llenase tu vida de alegría y felicidad que no salgan nunca y a su vez no dejase entrar a nuestros enemigos tristeza, destino y separación.
Si bien odio que me vean llorar o algo, hay algo que odio muchísimo más: que llores tú. Es como partirme el alma en dos. Me derrito por dentro cuando te veo así y me dan ganas de matar a lo que sea que te hizo eso. Sonará a sádico todo esto. No lo niego después de oir algo como "Chocolaaaaate" de algún que otro lagartito en plan soy un goloso/a. Pero yo, lo llamaré tarea, porque es mi tarea, ¿acaso los ángeles de la guarda no nos protegen y cuidan siempre?

El abrazo más grande del mundo directo de mi habitación.
jueves, 14 de febrero de 2013
¿Buen presagio?
Son las siete de la tarde. Me dispongo a empezar un entrenamiento con la esperanza de rendir igual que lo hacía antes. Y con ese antes, me refiero a antes de esa lesión maldita, que aún deja secuelas. Y hasta hoy solo fue eso, esperanzas. Pero hoy todo cambió de nuevo.
Hoy no tenía molestias. Quizás el reposo de estos últimos días de vacaciones, quizás la rabia contenida contra mi no-entrenador y sus comentarios abusivos. Pero hoy volví a ser el que hacía tiempo que no era.
Hoy mis tiros volvieron a ser fuertes. Fuertes de verdad. Hoy me sentía, a pesar de que algunas personas con complejo de altitud se enfaden, ligero. Sentía que flotaba. Nada ni nadie me podían coger. Era veloz, rápido, ágil, fuerte. Corría y corría. Cada vez más rápido. Y no me cansaba. Volvía a ser un incombustible. Volvía a ser yo de nuevo.
Salgo de allí. Me encuentro con mi no-entrenador. Qué agradable sorpresa. Y antes de que me dijese algo, me voy. Porque hace tiempo aprendí que en el fútbol, poco importan las palabras, poco importa quién seas. Ahí es donde hablo yo. Donde entierro palabras que nunca debieron salir de la boca de nadie. Quizás no esté aún todo perdido.
Son las seis de la tarde. Son las seis de la tarde del 14 de Febrero de 2013. Una hermosa tarde de San Valentín, el día de los enamorados. Y yo lo estoy. Me encuentro al lado de una chica con el susto metido en el cuerpo. Qué putada. Pero que es bellísima.
Son las seis y estoy a tu lado. Te doy una rosa. Pero eso no es importante. No ahora. Quizás te acuerdes de ella cuando la veas y estemos lejos. Después de Julio. No lo niego. Hice una pregunta de la que no hubiese querido oir una respuesta. "Me voy a principios o a finales de Julio"
Pum. Cayó la bomba. Con tantos golpes bajos que reparto, alguna me tenía que tocar a mi. Sin embargo, poco podemos hacer. Poco contra eso. Pero, si algo he aprendido de ti, es que nunca hay que bajar los brazos. Y de alguna forma, paralelamente, estaremos luchando para volver a vernos algún día, o eso creo.
Es hora de irse a acostar. A pesar de todo, ha sido un gran día. Ahora mismo solo tengo ganas de usar ese maravilloso vale con infinitos abrazos... y besos. Y caricias. Y días y noches. Y tiempo que sacaré como el que saca petróleo donde no lo hay. Antes de irme a dormir, solo se me pasa una cosa por la cabeza: " ¿La tarta de nata o de chocolate?"
Hoy no tenía molestias. Quizás el reposo de estos últimos días de vacaciones, quizás la rabia contenida contra mi no-entrenador y sus comentarios abusivos. Pero hoy volví a ser el que hacía tiempo que no era.
Hoy mis tiros volvieron a ser fuertes. Fuertes de verdad. Hoy me sentía, a pesar de que algunas personas con complejo de altitud se enfaden, ligero. Sentía que flotaba. Nada ni nadie me podían coger. Era veloz, rápido, ágil, fuerte. Corría y corría. Cada vez más rápido. Y no me cansaba. Volvía a ser un incombustible. Volvía a ser yo de nuevo.
Salgo de allí. Me encuentro con mi no-entrenador. Qué agradable sorpresa. Y antes de que me dijese algo, me voy. Porque hace tiempo aprendí que en el fútbol, poco importan las palabras, poco importa quién seas. Ahí es donde hablo yo. Donde entierro palabras que nunca debieron salir de la boca de nadie. Quizás no esté aún todo perdido.
Son las seis de la tarde. Son las seis de la tarde del 14 de Febrero de 2013. Una hermosa tarde de San Valentín, el día de los enamorados. Y yo lo estoy. Me encuentro al lado de una chica con el susto metido en el cuerpo. Qué putada. Pero que es bellísima.
Son las seis y estoy a tu lado. Te doy una rosa. Pero eso no es importante. No ahora. Quizás te acuerdes de ella cuando la veas y estemos lejos. Después de Julio. No lo niego. Hice una pregunta de la que no hubiese querido oir una respuesta. "Me voy a principios o a finales de Julio"
Pum. Cayó la bomba. Con tantos golpes bajos que reparto, alguna me tenía que tocar a mi. Sin embargo, poco podemos hacer. Poco contra eso. Pero, si algo he aprendido de ti, es que nunca hay que bajar los brazos. Y de alguna forma, paralelamente, estaremos luchando para volver a vernos algún día, o eso creo.
Es hora de irse a acostar. A pesar de todo, ha sido un gran día. Ahora mismo solo tengo ganas de usar ese maravilloso vale con infinitos abrazos... y besos. Y caricias. Y días y noches. Y tiempo que sacaré como el que saca petróleo donde no lo hay. Antes de irme a dormir, solo se me pasa una cosa por la cabeza: " ¿La tarta de nata o de chocolate?"
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