martes, 11 de febrero de 2014

He regresado.



             En mi cama, abrigado, pienso por un momento en todas las cosas que me han ocurrido en un día que, a pesar de que no ha sido el mejor, me ha servido de más de lo que pensaba.

             Porque, es así. Hoy, por el primer momento en mi vida, me alegré un poco de analizar todo lo que me rodea, lo que hago, y lo "que me hacen". Quizás porque me guste lo que estoy analizando. Hace apenas unas semanas, pasaba por la calle ignorando todas las parejas que estaban tan unidas, tan entrelazadas, tan felices, todas esas que me hacían recordarte en cualquier momento del día, quizás en los más inoportunos. Ahora, quizás más cerca que nunca, sé algo de lo que estoy orgulloso: somos una pareja, pero una normal. Al menos, no como las de ahora. Las de ahora solo se quieren para cuando las cosas están súper bien o simplemente te quieren por quien eres o por lo que aparentas, no por quien está tras todas esas fachadas. Si algo considero, a pesar de que sea uno de los seres más repugnantes del mundo, es que estás enamorada de mi por el chico que solo tú pareces conocer, si, ese con más complejos de los que creías, con más miedos de los que aparenta, ya ves que no eres la única caja de sorpresas, ¿eh? Nosotros somos distintos. Me complace decir que somos más que, no sé con qué palabra definir, porque la palabra "pre-novia" no me termina de convencer, digamos más que 2 "extraños en la noche". No, Natasha, yo ya lo era antes, pero tú cada día más te conviertes en mi confidente, en eso que llamabas "pilar", con el respeto a todas las mujeres "Pilar" del mundo, porque la mía se llama Caroline. Y eso es bonito, muy bonito. Bonito para mi, para aquel romanticón que decías extrañar hace un par de días.

                

       ¿Podrás resistirte cuando me veas con corbata? "Estaremos en un "espacio público"".

sábado, 1 de febrero de 2014

18.

         
                    Son las 12 de la noche del 2 de Febrero de 2014. Estoy despierto. Si, despierto como casi tantas noches atrás durante estos últimos meses. Pero con la diferencia de que estoy despierto y feliz. Hoy cumple años la niña de mis sueños, Caroline. Cumples años y, a pesar de que nunca es la misma cifra, esta quizás es especial: 18 años.

                     La de cosas que te tienen que pasar por la cabeza a mil por hora cuando piensas eso. Me jugaría un brazo, la pierna no porque quiero jugar a fútbol, a que en el fondo de todo te da miedo. Si, te dan miedo las responsabilidades. O al menos eso creo. Te da miedo fallar. Fracasar. Con los 18 te llegan en un paquete conjunto muchas cosas, entre ellas, tu futuro. Si, esa pregunta que siempre evitas con tanta facilidad, esa que te hacemos todos y que ni siquiera tú te has podido contestar: ¿Qué quieres ser de mayor, Natasha?


                     Pum. Se derrumba una casa de inseguridades y miedos en tu interior. Una casa en la que Yeray intenta disfrazarse de pilar a menudo para intentar no solo guiarte, sino comprenderte. Eres una chica difícil, ¿lo sabes? O, ¿debería decir mujer? No sé, me considero una especie de padre-raro que a pesar de que crezcas te sigue viendo como una niña a la que hay que cuidarla y mimarla hasta el fin.

                   
                      Al menos no todo es tan difícil. Tenemos las matrices. Y junto con las matrices me viene al cuerpo la inmensa alegría que me da pensar que realmente has cambiado desde aquel 9/10/11(no quiero debates por las fechas) de  Diciembre de 2011. Si, estás aquí. No nos olvidemos de eso. Es un detalle importante. Muy importante. Estás aquí sin tu familia, viviendo en casa de tu mejor amiga y lejos de tus parientes. Y eso, eso amiga mía pesimista que se pone por los suelos a la mínima oportunidad, solo significa una cosa: tomaste una de las decisiones más importantes y difíciles de toda tu vida. Y eso significa muchas cosas, muchas como que poco a poco los "como tu quieras" se pueden ir cambiando en la chica llamada Natasha que no es tan tímida, que no tiene tanto miedo, que deja huella.

                   
                      Envolviendo las velas de los 18 años, viene otro de los temores de la señorita Martín: su extraña relación con Yeray. Porque claro, hasta el momento todo ha ocurrido a escondidas, sin tomar muchas responsabilidades o sin, como dirías, "hacerlo oficial"; pero es que Yeray me mete más presión, quiere que ponga de mi parte, que equilibre la balanza, de la que estoy harta de oirlo hablar. Por si fuese poco, me hace sentir mal en su casa, me rapta de mi propio hogar y habla de mi culo a todas horas como si le perteneciese o algo, no sé qué se cree.

                  

                       A pesar de todo, se me paraliza el corazón con la idea de que tarde o temprano tendré que afrontarlo. No sé si seré capaz de dar ese paso. Es mi primera vez, no te enteras, ¿Yeray? Esto es muy difícil para mi, ten compasión. Pero, ¿y si lo decepciono? ¿si se cansa de mi? "Lloro".


                       Y es ahí en ese momento donde me robé tu mando maravilloso y le di a "stop" por un instante. Ahí donde me doy cuenta de que realmente tienes razón, de todas las veces en las que te pongo entre la espada y la pared. Ahí donde el chico que según alguna rusa canina se ha convertido en Hulk, levanta la casa en la que hacía de pilar y viene a decirte que todo estará bien. A seguir siendo ese apoyo incondicional del que me hablaste una vez, o al menos, a intentarlo como mejor pueda.


                        Estaré siempre a tu lado. Siempre. Siempre que me quieras, ahí estaré. Quiero que poco a poco sigas cambiando, dejes de ser tan tímida, y te pongas unos tenis con los que puedas dejar una huella más profunda en los demás (Chiste mu' malo). Pero poco a poco. Estaré siempre que me necesites.


                          Disfruta de estos 18 años al máximo, te haces mayor y me encanta poder compartir eso a tu lado, porque yo también me hago mayor. Muchas felicidades, Caroline. Te lo desea el  chico que algún día se casará contigo, y no te lo juro porque yo soy de prometer.



                  

                                               Felices 18, de todo corazón.



jueves, 9 de enero de 2014

Lost in time.


                   No me gusta que la noticia haya alcanzado tanto eco. Ya casi todos saben que vendrás, o que al menos, es una opción. Las palabras del director alteraron a todos, a mi el primero. Él, imprudente, se lanza al vacío a decir cosas que ni siquiera son verdad, haciendo ilusiones y confundiendo a todos los que realmente estamos en "tu persecución". Son demasiadas emociones que controlar, demasiadas preguntas incómodas que responder, y el mismo sitio vacío al lado de tus dos amigas, quizás lo único que no ha cambiado.


                   


                                                              Te sigo esperando.

martes, 31 de diciembre de 2013

2014.

            Ha pasado un año. Un año desde que comenzamos 2013 como nunca lo habíamos hecho. Ahora mientras todos están de fiesta, bailando con su chica, o intentando encontrarla, yo estoy aquí, despierto. Despierto mientras todo el barrio duerme. Empiezo el año solo. Trato de felicitar a todos mis "amigos" por este nuevo año pero ninguno está detrás del teléfono. Nadie responde mis felicitaciones, nadie me llama. Me hubiese gustado equivocarme cuando dije que estaba solo. Pero hoy no. No quiero "aguarle" la fiesta a nadie. Tengo lo que me merezco, lo que merecen los que no saben ser felices. No soy ni la mitad de duro que creía ser. Me gustaría decir que he superado todo, que soy un campeón y que nada me afecta. Pero no es así. No he conseguido superar nada, estoy estancado en mi mismo. No soy capaz de levantar la cabeza por un instante, y mientras, granito a granito mi castillo de arena se reduce a nada. Sin embargo, no pienso hacer nada para detenerlo, he intentado conquistar mi felicidad, mi vida, de todas las maneras, con toda mi alma. Y lo único que he conseguido ha sido alejarla aún más. Esta vez esperaré a que la vida me conquiste a mi, y si no lo hace, no pasará nada, ya no puede pasar nada más.

       

viernes, 27 de diciembre de 2013

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Me partieron por la mitad.

Soldadito de plomo.

                ¿Y si es verdad? ¿Y si realmente vuelves, si realmente volvieses para quedarte en 2014? Desde luego, sería la mejor noticia que me han dado en toda mi vida. Porque desde que me lo empezaste a decir, desde que un rayo de luz entró asustadizo por mi oscuridad, una voz dentro me dice que no me haga ilusiones. Quizás sea esa voz a la que algunos llaman "experiencia", esa que se basa en lo que te ha ocurrido. Sinceramente, no me quiero llevar otro "chasco". Me encantaría pensar que estarás aquí en breve, y que todo volverá a ser como antes, o mejor quizás. Que volveré a ser el chico detallista y enamoradizo que era, pero no me quiero llevar más golpes. Voy con "pies de plomo", no quiero apresurarme a propagar la noticia, ni siquiera quiero creérmela. Sé que si en algún momento las cosas se tuercen y por cualquier circunstancia no puedes volver, romperían mis ilusiones por completo, sería como un jarro de agua fría. Por eso, prefiero sorprenderme, antes que desilusionarme. Nunca mejor dicho, quiero "dejarme sorprender". Aún así, hay un atisbo de esperanza en mi sonrisa, una chispa en mis ojos, algo que ha cambiado  a mejor por primera vez desde hace mucho tiempo. 


       
                                             Te estoy esperando. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Lost.



            Deambulo de un lado para otro. Entro. Salgo. Entro. Salgo. Mi vida se ha convertido en un reloj aburrido que tiene sus planes hechos y planificados. Me encuentro en sitios, como en la banda, donde nadie me quiere por lo que soy, donde, como en la banda, ni siquiera saben quién soy. Donde solo soy un clarinete, uno más, un robot, una máquina de música que no tiene corazón. Allí no le importo a nadie. No consigo encontrar mi lugar en ningún lado, no solo ahí. Llego a mi casa. No hay nadie.Un silencio absoluto, infernal. El silencio de los perdedores. De los que no son felices. De los que están siempre solos.