miércoles, 22 de febrero de 2012

Buenos momentos.

Porque parece que las cosas buenas cuestan recordarlas más que las malas, pasa lo mismo que con los estudios, un alumno impecable, todas las asignaturas con sobresaliente, y en una, un notable, sus padres le dirán por qué ese siete y no le felicitarán por sus sobresalientes. Pues eso no debe ser así, yo intentaré recordar los buenos momentos siempre.
Por eso, reconozco que hubieron cosas que me dieron mucha rabia, y me hicieron enfadar, pero me quedaré con algo maravilloso: Estoy bailando en medio de muchísima gente, conocidas, sin conocer, familiares, entrenadores, hay mucha gente, pero ninguna me hacía feliz como la chica a la que supongo casi dejo sin respiración al agarrarla así de fuerte alrededor de su cintura, la chica con agujetas que no se deja coger en brazos, ésa misma. Durante apenas una hora, me olvido de la música, de los codazos, empujones, de la gente, y disfruto. Y en mi interior sólo hay maripositas y una frase con voz graciosa y juguetona que me dice que delante tienes lo que siempre has buscado, tu felicidad. Y ahí, en ése momento, te agarro aún más fuerte, mi cabeza busca tu hombro, y quiero hacerte la chica más feliz de este mundo, si me dejas.

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