Todo lo que quiero es que todos los miedos e inseguridades se esfumen, como un rayo. Y que a partir de ahí, todo termine de ser maravilloso, que de una vez por todas entres en mi vida sin preguntar y sin miedo al rechazo, para que no salgas nunca de ella, quiero que cuando todos me pregunten por nosotros, no tenga que responder que no me gustas, que no me encantas, que tenga que mentir, ¿por qué? Si, seguramente eso ensuaciaría tu esbelta y perfecta imagen que todos tienen de ti, o simplemente por miedo a consecuencias que nadie sabe cómo serán, o por padres,o por que no me quieres como yo lo hago, o por quién sea, da igual.
No entiendo porqué tengo que esperar, tener paciencia, no lo entiendo, al fin y al cabo, la mala noticia que tú misma me distes, hizo que me diera cuenta de que en cualquier momento, algo puede hacer que nos separemos, y a partir de ahí, lo único que quedarán son recuerdos borrosos, palabras que pasarán al vacío, pero nada más, ni un beso, ni una caricia, nada. Abrazos de amistad, eso es lo único que quedará, y poco a poco, si algún día no estás aquí, conmigo, se olvidarán.
Si, sigo esperando, estoy aquí, esperando a que vengas y me plantes un beso, pero no pasa nada, tengo muchísima paciencia, pero esto es lo que me hacía falta decir o escribir, la verdadera razón por la que no sonrio del todo, la misma que con el fútbol y la selección que no me seleccionará, en ambas se trata de falsas ilusiones. Se trata de una estúpida confesión.
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