martes, 31 de diciembre de 2013

2014.

            Ha pasado un año. Un año desde que comenzamos 2013 como nunca lo habíamos hecho. Ahora mientras todos están de fiesta, bailando con su chica, o intentando encontrarla, yo estoy aquí, despierto. Despierto mientras todo el barrio duerme. Empiezo el año solo. Trato de felicitar a todos mis "amigos" por este nuevo año pero ninguno está detrás del teléfono. Nadie responde mis felicitaciones, nadie me llama. Me hubiese gustado equivocarme cuando dije que estaba solo. Pero hoy no. No quiero "aguarle" la fiesta a nadie. Tengo lo que me merezco, lo que merecen los que no saben ser felices. No soy ni la mitad de duro que creía ser. Me gustaría decir que he superado todo, que soy un campeón y que nada me afecta. Pero no es así. No he conseguido superar nada, estoy estancado en mi mismo. No soy capaz de levantar la cabeza por un instante, y mientras, granito a granito mi castillo de arena se reduce a nada. Sin embargo, no pienso hacer nada para detenerlo, he intentado conquistar mi felicidad, mi vida, de todas las maneras, con toda mi alma. Y lo único que he conseguido ha sido alejarla aún más. Esta vez esperaré a que la vida me conquiste a mi, y si no lo hace, no pasará nada, ya no puede pasar nada más.

       

viernes, 27 de diciembre de 2013

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Me partieron por la mitad.

Soldadito de plomo.

                ¿Y si es verdad? ¿Y si realmente vuelves, si realmente volvieses para quedarte en 2014? Desde luego, sería la mejor noticia que me han dado en toda mi vida. Porque desde que me lo empezaste a decir, desde que un rayo de luz entró asustadizo por mi oscuridad, una voz dentro me dice que no me haga ilusiones. Quizás sea esa voz a la que algunos llaman "experiencia", esa que se basa en lo que te ha ocurrido. Sinceramente, no me quiero llevar otro "chasco". Me encantaría pensar que estarás aquí en breve, y que todo volverá a ser como antes, o mejor quizás. Que volveré a ser el chico detallista y enamoradizo que era, pero no me quiero llevar más golpes. Voy con "pies de plomo", no quiero apresurarme a propagar la noticia, ni siquiera quiero creérmela. Sé que si en algún momento las cosas se tuercen y por cualquier circunstancia no puedes volver, romperían mis ilusiones por completo, sería como un jarro de agua fría. Por eso, prefiero sorprenderme, antes que desilusionarme. Nunca mejor dicho, quiero "dejarme sorprender". Aún así, hay un atisbo de esperanza en mi sonrisa, una chispa en mis ojos, algo que ha cambiado  a mejor por primera vez desde hace mucho tiempo. 


       
                                             Te estoy esperando. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Lost.



            Deambulo de un lado para otro. Entro. Salgo. Entro. Salgo. Mi vida se ha convertido en un reloj aburrido que tiene sus planes hechos y planificados. Me encuentro en sitios, como en la banda, donde nadie me quiere por lo que soy, donde, como en la banda, ni siquiera saben quién soy. Donde solo soy un clarinete, uno más, un robot, una máquina de música que no tiene corazón. Allí no le importo a nadie. No consigo encontrar mi lugar en ningún lado, no solo ahí. Llego a mi casa. No hay nadie.Un silencio absoluto, infernal. El silencio de los perdedores. De los que no son felices. De los que están siempre solos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Feliz aniversario, preciosa.

                    Prácticamente dos años. Dos años desde aquella noche maravillosa, desde aquellas ingenuas palabras que nunca pensaron en qué depararía todo. Porque han pasado muchas cosas, buenas y malas, desde entonces. Sin embargo, cómo ha cambiado todo, ¿eh?

                     Me gustaría que todo volviese a ser como antes. Que la oscuridad que nos envuelva no sea la que nos ha deparado este destino. Que el Sol nos alumbre con fuerza, que nos durmamos juntos, como deberíamos estar siempre.

                       Sin embargo no es así. Ahora me invade la oscuridad del silencio, de la tristeza, de la soledad. Me alumbran las luces de un árbol de navidad que intenta alegrarme la cara sin conseguirlo. Ahora no vale siquiera la pena tener miedo a mirarme a los ojos, porque están rotos. Rotos de buscar en la penumbra una mano conocida por todo mi cuerpo que le de algo de calor en estas noches tan frías y duras.

                      Pero quizás no sea tan diferente. Al fin y al cabo sigues siendo esa niña con ilusiones de la que me enamoré. Esa tan guapa que daban ganas de besar y besar hasta el fin de los segundos de los minutos de las horas de cada noche que pasamos juntos. Esa niña que le daba sentido a mi vida, que hacía de mi el mejor. Quizás no esté todo tan perdido.


            


                                                        I miss u', Caroline.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Amargo.

            Las horas pasan a través del cristal de la ventana, de ese en el que me escondo hoy, como cualquier otro fin de semana. El tiempo pasa y pasa silenciosamente, casi tanto como las lágrimas. Porque las lágrimas no hacen ruido, no molestan, no estorban, simplemente, caen. Caen lentamente, sin prisa, dejando tras de sí un camino húmedo en mis mejillas.

             Todo es demasiado frío en mi. Demasiado. Mis palabras, mis gestos, mi humor. Soy otra persona amargada. Otra persona que no puede ser feliz. No quedan muchos rastros de aquel Yeray que amaba su vida a tu lado, de ese que podía sacarte una sonrisa con cualquier tontería. Estoy más solo que nunca. Y peor aún, silencio.

              Es terrible tener la sensación de estar absolutamente solo y en silencio. Porque aquí no se oye nada, mi casa está sumida en tinieblas, solo estoy yo adentro, y seguirá así. No pienso levantarme a abrir la puerta si suena el timbre porque no serás tú, no sé cómo interrumpir este silencio tan grande que día a día me invade por dentro.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Y por un momento,

tan solo por un momento, me gustaría desaparecer. No existir. No estar aquí. No estar en ningún lado. No ser Yeray. Ser simplemente alguien que mira desde afuera, sin participar, sin sufrir, sin sentir. Porque, es así como me siento, o mejor dicho, como no me siento. Soy, sin duda alguna, el Yeray más frío que he visto en mi vida, uno al que no le importa nada. Siento como si me hubiesen apuñalado y me estuviese desangrando poco a poco, como si alguien tuviese mi muñequito budú y me estuviese llenando de agujas hasta verme en lo más bajo en lo que puedo convertirme. Soy un fantasma que vagabundea por ahí cabizbajo, infeliz, frío. Soy una sombra demasiado oscura para llegar a ver la luz. Soy un fantasma triste, muy triste.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Y

mientras todos siguen su curso, mientras todos siguen su vida con normalidad, yo soy una flor marchita en la tumba de un recuerdo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Let me sing for you.

                    Buscamos una frase perfecta, una canción o un personaje que se asemeje con nosotros, con el que nos representamos, o incluso la melodía y las letras que describen a la perfección cómo nos sentimos en cada momento. Sin embargo, la mejor canción es la que está compuesta por sueños y sentimientos bonitos y maravillosos, por ilusiones y razones por las que vivir y seguir adelante. Y esa canción, cuando miremos esta etapa de allá arriba, de la parte más asquerosa y repugnante de ser adultos, nos recordará todo lo que fuimos, y porqué somos como somos.

lunes, 29 de abril de 2013

Y así es.

Nos pasamos toda nuestra vida buscando ese algo que nos cambie la vida, esa chispa que nos hace falta para ser felices; y cuando nos damos cuenta de que aquello que buscamos ha estado al lado nuestro todo este tiempo, piensas que has malgastado algo que no recuperarás nunca más: un tiempo que vale su peso en oro.

sábado, 9 de marzo de 2013

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Silencio, las lágrimas no hacen ruido.

sábado, 23 de febrero de 2013

Impotencia.

  Porque es así como me siento en estas situaciones. Me siento impotente, inútil. Porque,¿qué puedo hacer yo para evitar eso? Nada. La muerte es algo inevitable nos guste o no. Me hubiese gustado cambiar las cosas para que no se te borre esa hermosa sonrisa de tu, redundancia aquí mismo, hermosa cara. Pero una vez me dijiste que siempre no se podría estar bien.

 Una vez alguien me escribió en una humilde nota: "Eres una de las personas de las que estoy recibiendo el apoyo que necesito". Leída el 10 de diciembre de 2011 nada más llegar a casa de una escuela donde pasé la noche. Esa nota ha viajado conmigo siempre junto a mi cartera. Siempre he querido cumplir esa nota. Siempre he querido apoyarte en todo, me siento mal, horriblemente mal si no lo hago. En el fondo no sé cómo explicarlo, pero es así. Es como si quisiese crear una burbuja protectora llamada Yeray que llenase tu vida de alegría y felicidad que no salgan nunca y a su vez no dejase entrar a nuestros enemigos tristeza, destino y separación.

  Si bien odio que me vean llorar o algo, hay algo que odio muchísimo más: que llores tú. Es como partirme el alma en dos. Me derrito por dentro cuando te veo así y me dan ganas de matar a lo que sea que te hizo eso. Sonará a sádico todo esto. No lo niego después de oir algo como "Chocolaaaaate" de algún que otro lagartito en plan soy un goloso/a. Pero yo, lo llamaré tarea, porque es mi tarea, ¿acaso los ángeles de la guarda no nos protegen y cuidan siempre?



El abrazo más grande del mundo directo de mi habitación.


jueves, 14 de febrero de 2013

¿Buen presagio?

         Son las siete de la tarde. Me dispongo a empezar un entrenamiento con la esperanza de rendir igual que lo hacía antes. Y con ese antes, me refiero a antes de esa lesión maldita, que aún deja secuelas. Y hasta hoy solo fue eso, esperanzas. Pero hoy todo cambió de nuevo.

        Hoy no tenía molestias. Quizás el reposo de estos últimos días de vacaciones, quizás la rabia contenida contra mi no-entrenador y sus comentarios abusivos. Pero hoy volví a ser el que hacía tiempo que no era.

        Hoy mis tiros volvieron a ser fuertes. Fuertes de verdad. Hoy me sentía, a pesar de que algunas personas con complejo de altitud se enfaden, ligero. Sentía que flotaba. Nada ni nadie me podían coger. Era veloz, rápido, ágil, fuerte. Corría y corría. Cada vez más rápido. Y no me cansaba. Volvía a ser un incombustible. Volvía a ser yo de nuevo.

       Salgo de allí. Me encuentro con mi no-entrenador. Qué agradable sorpresa. Y antes de que me dijese algo, me voy. Porque hace tiempo aprendí que en el fútbol, poco importan las palabras, poco importa quién seas. Ahí es donde hablo yo. Donde entierro palabras que nunca debieron salir de la boca de nadie. Quizás no esté aún todo perdido.

     
         Son las seis de la tarde. Son las seis de la tarde del 14 de Febrero de 2013. Una hermosa tarde de San Valentín, el día de los enamorados. Y yo lo estoy. Me encuentro al lado de una chica con el susto metido en el cuerpo. Qué putada. Pero que es bellísima.

        Son las seis y estoy a tu lado. Te doy una rosa. Pero eso no es importante. No ahora. Quizás te acuerdes de ella cuando la veas y estemos lejos. Después de Julio. No lo niego. Hice una pregunta de la que no hubiese querido oir una respuesta. "Me voy a principios o a finales de Julio"

         Pum. Cayó la bomba. Con tantos golpes bajos que reparto, alguna me tenía que tocar a mi. Sin embargo, poco podemos hacer. Poco contra eso. Pero, si algo he aprendido de ti, es que nunca hay que bajar los brazos. Y de alguna forma, paralelamente, estaremos luchando para volver a vernos algún día, o eso creo.

        Es hora de irse a acostar. A pesar de todo, ha sido un gran día. Ahora mismo solo tengo ganas de usar ese maravilloso vale con infinitos abrazos... y besos. Y caricias. Y días y noches. Y tiempo que sacaré como el que saca petróleo donde no lo hay. Antes de irme a dormir, solo se me pasa una cosa por la cabeza: " ¿La tarta de nata o de chocolate?"

viernes, 1 de febrero de 2013

De niña a mujer.

     Quizás no estemos pasando por el mejor momento, quizás volvemos a la misma montaña rusa de antes, quizás todo vuelva a torserse, pero son las 12 de la noche,  y ya es 2 de Febrero. A pesar de todos los problemas, el estrés, preocupaciones y temores que tengamos, hoy es tu cumple, y quiero que lo pases genial.

     Si, hoy es el cumpleaños de esa chica medianita, morena y guapísima. Hoy es el cumple de Natasha Carolina Martín Sargado, y no, no es ningún perro, a pesar de su nombre, diría que se parecería más a ciertos reptiles que a perritos. Hoy es tu cumple, hoy cumples 17 años.

     Y te haces mayor. Ya eres todo una mujer. Pero tan sólo en tu físico, porque soy de los que piensa que uno es lo viejo que quiere ser. Los años solo sirven para saber el tiempo que hace desde que nacimos, nosotros tenemos la edad que queremos. Y aunque maduremos con el tiempo, y ya algunas cosas que antes valorábamos ahora no prestamos atención, no tenemos porqué convertirnos en esos adultos amargados.

      Quiero que vivas este día feliz. Que lo pases bien con todos. Que disfrutes. Que cumplas muchísimos años más, tantos que para contarlos te hagan falta sumar la pantalla de dos calculadoras para que el número quepa en ellas. Que no cambies, que no dejes a nadie cambiarte. Siendo tú haces feliz a la gente, a tus amigos, a tu familia,... a todo el mundo.

        No sé qué será de mi en el futuro. Sinceramente, no lo sé. Pero sí sé que tú puedes llegar a algo grande, algo de verdad. Si te lo propones, puedes lograr hacer lo que quieras, cumplir tus sueños, y mucho más. Pero para eso no debes mirar atrás nunca. Debes seguir hacia delante, con la cabeza bien alta, como una reina.

       Porque eso es lo que eres. Para mi eres una reina, la única que ha sabido, de alguna forma, despertarme y sumergirme de nuevo en un sueño maravilloso. Que quizás no sea eterno, que quizás se acabe, por culpa de Venezuela y Tenerife, o antes, por nosotros mismos. Pero que dure lo que dure fue, es y será maravilloso. O así lo pienso.

      Por eso y por mil cosas más, muchas gracias.Es irónico decir muchas gracias antes de desearte feliz cumpleaños, pero nada en ti es normal. Digas lo que digas, no me enamoraría de una chica normal en mi vida. Porque yo tampoco lo soy.

     No me extiendo más. Muchísimas felicidades Natasha, muchísimas felicidades. Nadie más que tú se merece disfrutar de este día que tú, así que disfrútalo como tú desees, no como los demás digan. Hoy, vive a tu manera. Te sigo queriendo más allá del infinito. Y lo haré siempre. Al menos hasta que cumplamos tres pantallas de calculadoras.



 
Atentamente, tu ángel de la guarda.

martes, 15 de enero de 2013

En forma.

 


             Después de tanto trabajar, después de tanto recuperarse, después de tanto esperar, después de tanta envidia al ver a los chavales jugar, estoy aquí de nuevo. Y no quiero que esta maldición siga así conmigo. No. No hay maldición. No quiero pensar que la hay. Solo quiero pensar que esta tarde volveré a correr a tope, volveré a estar al 100 %, y no pasará nada. Llegaré a casa cansado. Pero no lesionado.

            Una vez el mejor padre del mundo entero me dijo que soy como una especie de gladiador. Al principio, nunca supe porqué. Sólo me reí, sólo supe pensar en un gladiador con espada y escudo. Pero no me di cuenta de lo que me quiso decir.Creo que ya lo sé. Creo que se trata de que intento no darme por vencido nunca, de que siempre lucho. Siempre me intento superar, desde una carrera, hasta las cosas más complicadas que existen, siempre lucho.

            No era así de rápido. No era así de resistente. Pero poco a poco, con el trabajo diario, con la voluntad de la ilusión de un sueño que, si, es complicado. Es muy difícil. Pero sigo. Con todo eso, he logrado mejorar. He logrado que la locomotora no haga que me canse. O no tan fácil. Y eso ya es algo. Ya es un paso del largo camino que emprenden tus sueños.

          Supongo que me daba igual ser el más rápido o el resistente de la clase, o uno de los que más. Para mi, lo verdaderamente importante de eso, es que ya superé otra lesión, otro problema, escoyo, obstáculo,... como quiera llamarlo. En el fondo estaba desilusionado porque parecía que nunca volvería a estar bien. Quería que llegase el día en que pudiese volver a jugar "mi fútbol" de nuevo. Y al fin llegó.



Y por eso hoy estoy feliz, feliz al saber que todo se puede solucionar, todo se puede superar.

martes, 1 de enero de 2013

2013.

            

       
Bueno, y después de un año lleno de altibajos, de "Mathews", y también de felicidad, llega el 2013. En realidad nunca quise que llegase, me he dado cuenta de que me parezco más a ti de lo que yo mismo creo, y que poco a poco intento comprender cosas que antes no hacía.

Supongo que hace tiempo que soy yo el que quiero coger ese mando que controla esa maravillosa televisión donde pasa el tiempo a toda ostia, sin esperar por nadie, y darle al botón de "pause" para que todo se detenga. ¿Sabes? Lo creas o no, fui feliz. Feliz de estar contigo y sentirme el chico más afortunado del mundo, quizás no por tener a mi lado a esa chica ideal que todos los chicos tenemos en la cabeza en forma de juguete que nos follamos continuamente. No. No es así. Era y soy feliz por estar al lado de la chica que yo quiero, y para mí, eso fue lo mejor que me ha pasado. Mejor que todos los balones del mundo. Aunque ellos permanezcan siempre.

Ahora soy yo el que tiene miedo y temor, miedo a perderte. Jamás en mi vida pensé que me podría pasar esto, que podría hacer estas cosas que hago, que podría querer así. No sé. Para mí todo esto fue y es diferente. Todo. Desde que nos empezamos a conocer, hasta que me permitas algún día recorrer cada centímetro de tu cuerpo, es diferente contigo. Contigo soy feliz. Y ese es el mejor regalo que me pudieron dar estas navidades, ser feliz a tu lado. Ser feliz acariciándote, besándote, bailando, bromeando... ser felices juntos.

Pero no más recuerdos, no más mirar a lo que pasará, porque lo afrontaremos juntos. Supongo que si ambos queremos, tenemos un bonito presente, tenemos un 2013 que empezamos juntos. Bailando juntos. Y dure lo que dure, quiero que sea genial. Tan genial como aquella noche, imprevista y genial. Porque, no sé lo que piensas tú de ella, o cómo te sentiste ,pero para mí fue maravilloso, fue una clase sin pizarra, sin lápiz, sin papel, sin nada. Nada excepto los sentimientos de dos adolescentes, una linda pareja de lagartos y gigantes.

 
Nunca me arrepetiré de nada, aunque duela más luego, no me arrepentiré de ningún beso, ni de ningún baile, ni de ningún recuerdo. Es más, si es por mi, compraría miles de baúles más donde poder guardar miles de recuerdos, de noches y de besos más juntos. Recuerdos que prometo, que algún día después de que te vayas, volverán a ser un presente maravilloso y eterno.