Bueno, estoy seguro de que cada uno de nosotros, aunque sea alguna vez en la vida, hemos mimado a alguien, o a algo, lo hemos tratado de una forma muy especial, porque lo apreciamos, ¿me equivoco? Puede ser, quién sabe. Pero bueno, yo, esta vez no soy ningnua excepción. Este ha sido el niño de mis ojos, siempre.
Se lo voy a presentar, antes de que lo haga él por su cuenta, como hace siempre. Su nombre es Gabriel, y hoy, cumple diez añitos, su primera década. Bueno, el que no lo conoce, nunca diría que se trata de mi hermano, es físicamente opuesto. Rubio, ojos verdes, super delgado, piel blanca,... Un guaperas, lo que decía, mi polo opuesto. Pero, en el otro lado, en el lado de su personalidad, es, ¿cómo decirlo? Es un ser repleto de vida, y con un "desparpajo" a la hora de hablar y decir las cosas, que en muchas ocasiones no le llevan a buen puerto.
Durante estos diez años, digamos que básicamente lo he protegido, ha sido el niñito que tengo mimado, que llevo para todos lados cuando estoy disponible, y ¿por qué no decirlo? Mi reflejo. He pasado mucho tiempo jugando a fútbol con mis compañeros, amigos, equipo,... pero sin duda, el máximo de horas jugando a fútbol las he compartido con él, mi hermano, aprendiz de mi manera de jugar, de mi manera de ver el fútbol, un fanático por el deporte.
Sin embargo, no somos como dos gotas de agua en absolutamente todo, sino, no seríamos únicos. Hay muchas cosas en las que no coincidimos. El rubianco, al contrario que yo, tiene unas aptitudes, unos reflejos, unas maneras de jugar, propias de un portero, de hecho, es el único de los de su edad, que tiene la valentía necesaria para ponerse delante cuando me dispongo a tirar. Es un tio que no le gusta perder, un tio super competitivo y que desafía continuamente todo lo que se mueva.
Bueno, quizás me estoy extendiendo demasiado. Nunca le he dicho te quiero, ni le he dicho que es importantísimo para mi, pero supongo, que eso no sería lo adecuado entre nosotros dos, lo más adecuado sería decir "eres un tio de puta madre", o cosas así, además, con él, siempre he sido super exigente, como conmigo mismo, así, he hecho de él alguien del que nadie conseguirá reirse, un niño que con sus recién diez años cumplidos, no tiene vergüenza en decirle a una chica que es guapa, o en decirte lo mal que te queda una camisa, él, es sincero, y con la sinceridad, llegará lejos, al igual que lo haré yo.
Supongo, que necesitaba decirte esto a mi mismo, ya que tú nunca lo oirás de mi boca, sería como empezar a hablarte en chino tras enseñarte toda la vida francés. Feliz cumpleaños, Gabriel, que cumplas muchos más y que pueda verlos.
Estoy orgulloso de ti, 'nano.